Ante un episodio de dolor de espalda, la primera reacción suele ser reducir al máximo la actividad física y permanecer en reposo. Sin embargo, salvo en situaciones específicas, pasar varios días o semanas sin moverse puede tener el efecto contrario al esperado y contribuir a que las molestias persistan o incluso aumenten.
Los mejores ejercicios para tonificar los brazos: cuáles hacer y cuántas veces por semanaSegún explica José Ruiz, entrenador personal y creador del proyecto Malagaentrena, la espalda necesita movimiento seguro, estímulos progresivos y una musculatura capaz de sostenerla. Por eso, en lugar de evitar todo tipo de actividad por miedo al dolor, el objetivo debe ser recuperar progresivamente la confianza en el movimiento.
Qué pasa cuando se hace reposo por dolor de espalda
Cuando una persona deja de moverse durante un período prolongado para evitar las molestias, pueden producirse diferentes cambios en el organismo. Entre ellos se encuentran:
- Pérdida de tono muscular en la zona lumbar y el core.
- Menor riego sanguíneo y nutrición de los tejidos.
- Mayor rigidez articular.
- Incremento de la sensibilidad al dolor.
De esta manera, se genera una situación paradójica: cuanto más se evita el movimiento, mayor puede ser la sensación de vulnerabilidad de la espalda. El reposo absoluto, según el experto, queda reservado para situaciones muy concretas, como los traumatismos graves.
Cómo influye el sedentarismo en el dolor lumbar
Pasar muchas horas sentado también puede favorecer la aparición de molestias en la zona lumbar. El sedentarismo puede provocar rigidez en las caderas, debilitamiento de los glúteos y el abdomen, sobrecarga de la zona lumbar y pérdida de control y conciencia corporal.
Ruiz sostiene que el problema no necesariamente se explica por una única postura incorrecta, sino por la falta de movimiento variado y de una musculatura activa. En ese contexto, la espalda puede terminar asumiendo funciones que no le corresponden y aparecer el dolor.
Qué ejercicios hacer para fortalecer la espalda
La recomendación no consiste en comenzar con entrenamientos intensos ni en forzar la zona dolorida. El objetivo inicial es recuperar la confianza en el movimiento mediante ejercicios controlados, sin un impacto excesivo y adaptados a cada persona.
Entre los movimientos que recomienda el especialista se encuentran:
- Puentes de glúteo.
- Planchas adaptadas.
- Remo con cargas ligeras o bandas elásticas.
- Peso muerto técnico y progresivo.
Además, el abordaje debe contemplar el contexto de cada persona, ya que no todas las molestias de espalda tienen el mismo origen. El experto pone como ejemplo que una hernia relacionada con el sedentarismo no responde necesariamente a las mismas causas que una producida por una mala técnica al levantar peso.
Los errores que conviene evitar ante el dolor de espalda
Además de recurrir al reposo absoluto, existen otras conductas que pueden resultar contraproducentes. Entre los errores señalados por el entrenador se encuentran:
- Estirar con demasiada intensidad cuando existe dolor.
- Copiar ejercicios sin conocer para qué sirven.
- Seguir los consejos de otra persona solo porque tuvo una molestia similar.
- Entrenar desde el miedo o mantener una tensión constante.